Funcionarios de México y España durante la firma de un acuerdo de cooperación digital en Ciudad de MéxicoMéxico y España firmaron el memorando de entendimiento el 4 de septiembre de 2026 en Ciudad de México.

El Gobierno de México y el Gobierno de España firmaron el 4 de septiembre de 2026, en Ciudad de México, un memorando de entendimiento para ampliar la cooperación en inteligencia artificial, supercomputación, centros de datos, conectividad, ciberseguridad, identidad digital y digitalización de servicios públicos. El documento fue suscrito por José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), y Óscar López, ministro español para la Transformación Digital y de la Función Pública.

El acuerdo México España inteligencia artificial ciberseguridad 2026 plantea una agenda tecnológica de largo alcance, pero no debe confundirse con la puesta en marcha inmediata de una nueva infraestructura o con inversiones ya comprometidas. La principal novedad es que ambos países establecieron un plan de acción y un cronograma para ordenar la cooperación; la siguiente etapa será definir responsables, recursos, convenios específicos y mecanismos para medir resultados.

En breve

  • La cooperación abarcará inteligencia artificial, supercomputación, centros de datos, fibra óptica, ciberseguridad, identidad digital y servicios públicos.
  • El memorando prevé programas conjuntos, intercambio de información, visitas técnicas, cursos y actividades académicas, pero su ejecución requerirá acuerdos posteriores.
  • Para México, los temas sensibles serán la soberanía de los datos, la capacidad nacional de cómputo, la protección de información personal y la transferencia tecnológica.

Qué incluye el memorando entre México y España

La lista de áreas acordadas va más allá del desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial. El Gobierno español informó que la cooperación contempla modelos de IA, supercomputación, centros de datos, conectividad, ciberseguridad, identidad digital, capacitación y digitalización de los servicios públicos. También incorpora el uso de tecnologías digitales para la gestión de desastres naturales y para enfrentar efectos relacionados con el cambio climático.

En términos prácticos, la agenda puede traducirse en intercambio de buenas prácticas, desarrollo de programas conjuntos, visitas de especialistas, participación en conferencias y cursos, así como colaboración entre administraciones, universidades, centros de investigación y empresas. Sin embargo, esas modalidades describen instrumentos de cooperación, no compromisos automáticos de construcción, compra o financiamiento.

El documento también se inserta en una relación tecnológica que ya tenía antecedentes. La Moncloa recordó la colaboración de 2024 entre el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España y el entonces Instituto Federal de Telecomunicaciones de México, además de los acuerdos del Barcelona Supercomputing Center con instituciones científicas mexicanas y con el Instituto Politécnico Nacional.

Lo inmediato y lo que todavía está pendiente

Lo inmediato es la existencia de una hoja de ruta bilateral y de canales institucionales para coordinar proyectos. De acuerdo con la información publicada por El País, el plan de trabajo se extendería durante cuatro años y comenzaría en octubre con asuntos de supercomputación y fábricas de inteligencia artificial. Después, durante noviembre y diciembre, avanzaría hacia los centros de datos y continuaría con otros temas, entre ellos la gestión de desastres.

Esos plazos deben entenderse como etapas de trabajo, no como fechas de entrada en operación de instalaciones o servicios. El memorando no garantiza por sí mismo una nueva supercomputadora, una red de centros de datos, una plataforma de identidad digital compartida ni una transferencia tecnológica específica. Para que esos objetivos se concreten serán necesarios convenios técnicos, presupuestos, licitaciones o programas públicos, según corresponda.

También queda por conocer cómo se publicarán los avances, qué instituciones mexicanas coordinarán cada línea y qué indicadores se utilizarán. La ATDT aparece como el actor central por parte de México, mientras que la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, universidades, centros de investigación y dependencias responsables de servicios digitales podrían participar de acuerdo con el proyecto.

La apuesta por cómputo, datos y capacidades propias

Uno de los puntos con mayor relevancia para México es la supercomputación. El Gobierno español vinculó la cooperación con la supercomputadora Coatlicue, proyecto mexicano que cuenta con colaboración del Barcelona Supercomputing Center. La infraestructura de este tipo permite entrenar modelos, procesar grandes volúmenes de información y realizar simulaciones científicas, climáticas o industriales.

El beneficio no se limita a tener más capacidad de cómputo. México necesitará formar personal especializado, desarrollar software, mantener los equipos y garantizar acceso para universidades, laboratorios, dependencias públicas y empresas. Si la infraestructura depende completamente de proveedores extranjeros, el país puede ampliar su capacidad tecnológica sin necesariamente fortalecer su autonomía.

La discusión también alcanza a los centros de datos. Su desarrollo implica definir dónde se instalarán, qué energía consumirán, cómo se garantizará su continuidad ante fallas, qué información albergarán y bajo qué jurisdicción quedarán los datos. En una ciudad como la capital mexicana, donde se concentran dependencias federales, universidades, empresas y servicios digitales, estas decisiones tendrán consecuencias económicas, urbanas y de seguridad.

Soberanía de datos y regulación: el reto menos visible

La cooperación tecnológica puede facilitar soluciones para trámites, identidad digital y atención pública, pero también exige reglas claras sobre el uso de información personal y gubernamental. Antes de intercambiar datos o entrenar sistemas de IA con información pública, las autoridades deberán precisar qué datos pueden compartirse, con qué finalidad, durante cuánto tiempo y quién responderá ante una filtración o un uso indebido.

La soberanía tecnológica no significa aislarse de proveedores o aliados internacionales. Implica conservar capacidad de decisión sobre la infraestructura crítica, los modelos utilizados, los estándares de seguridad y el destino de los datos. En ese sentido, será relevante saber si los proyectos derivados del memorando utilizarán modelos abiertos, soluciones propietarias o combinaciones de ambas, y si México tendrá acceso suficiente para auditar su funcionamiento.

La ciberseguridad será otro punto de prueba. La digitalización de servicios públicos puede reducir tiempos y costos, pero aumenta la superficie de ataque. La colaboración con España podría aportar metodologías, capacitación y experiencias institucionales, aunque la protección efectiva dependerá de presupuestos nacionales, personal especializado y coordinación entre dependencias.

Una oportunidad para la Ciudad de México y las empresas

El acuerdo fue firmado en la capital, donde España ya cuenta con presencia empresarial en sectores vinculados con la identidad digital, la biometría y la seguridad informática. Durante su visita, el ministro Óscar López recorrió instalaciones de Veridas y del Centro de Ciberseguridad de Indra en Ciudad de México.

La agenda puede abrir oportunidades para proveedores mexicanos de software, servicios en la nube, análisis de datos, seguridad digital y mantenimiento de infraestructura. También puede conectar a universidades y centros públicos con redes europeas de investigación. Pero la participación nacional no ocurrirá automáticamente: deberá apoyarse en convocatorias, compras públicas con criterios de transferencia de conocimiento y programas de formación que permitan a empresas locales competir.

Para la capital, el impacto potencial está en la modernización de trámites, la interoperabilidad de sistemas, la atención ante emergencias y el uso de datos para servicios urbanos. El resultado dependerá de que los proyectos respeten la privacidad, sean accesibles para personas con distintas capacidades y no profundicen la brecha entre zonas con buena conectividad y áreas rezagadas.

Qué habrá que vigilar a partir de ahora

  • La publicación detallada del plan de acción, sus responsables y sus metas verificables.
  • La asignación de recursos para cómputo, conectividad, capacitación y ciberseguridad.
  • Los convenios específicos que definan propiedad intelectual, intercambio de datos y transferencia tecnológica.
  • La participación de universidades, centros de investigación y empresas mexicanas.
  • Las reglas para garantizar privacidad, auditoría de algoritmos y continuidad de los servicios públicos.

El memorando coloca a México y España en una agenda común dentro de la competencia global por la inteligencia artificial y la infraestructura digital. Su valor inicial es político e institucional: fija prioridades y una ruta de colaboración. Su verdadero alcance se conocerá cuando existan proyectos con presupuesto, responsables, resultados públicos y capacidades que permanezcan en México más allá de la firma.

Fuentes consultadas

Por Editor

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