El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció avances de México en consolidación fiscal, estabilidad financiera e inversión durante la revisión correspondiente a 2026, cuyos resultados fueron difundidos el 2 de octubre; el diagnóstico fue comunicado desde Washington y retomado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y medios financieros. El organismo prevé que la economía mexicana crezca 1.5% este año y 1.8% en 2027, pero mantiene la presión para fortalecer los ingresos públicos y asegurar que la deuda no retome una trayectoria ascendente.
La señal es favorable, pero no equivale a una aprobación irrestricta de la política económica. En la práctica, el FMI reconoce que México conserva amortiguadores importantes —como un sistema financiero capitalizado, liquidez suficiente, deuda mayoritariamente colocada en moneda nacional y flexibilidad cambiaria—, aunque también advierte que la consolidación fiscal tendrá que sostenerse en los próximos años. Esa diferencia será relevante cuando el Congreso revise y ajuste el Paquete Económico 2027.
En breve
- El FMI destacó la consolidación fiscal, la resiliencia financiera y el avance de la inversión en infraestructura.
- Hacienda reportó al segundo trimestre un déficit presupuestario menor al programado, un superávit primario de 115 mil millones de pesos y un saldo histórico de los requerimientos financieros equivalente a 51% del PIB.
- Para 2027, el Gobierno federal plantea reducir los RFSP a 3.9% del PIB, elevar los ingresos tributarios a 15.9% del PIB y mantener aumentos en salud, educación, seguridad y programas sociales.
Qué reconoció el FMI y qué todavía está pendiente
La información difundida sobre la misión de 2026 coloca el énfasis en tres fortalezas. La primera es la continuidad de la consolidación fiscal después de la reducción significativa del déficit registrada en 2025. La segunda es la estabilidad del sistema financiero, que mantiene altos niveles de capital y liquidez, baja morosidad y una exposición cambiaria acotada. La tercera es el esfuerzo para facilitar inversión en infraestructura, ampliar la participación privada y mejorar la evaluación de proyectos multianuales.
El organismo también mejoró su previsión de crecimiento: estima una expansión de 1.5% en 2026 y de 1.8% en 2027, con apoyo del comercio exterior y de las exportaciones hacia Estados Unidos. Sin embargo, ese ritmo sigue siendo moderado para una economía que necesita elevar su crecimiento potencial, cerrar brechas de infraestructura y generar más espacio fiscal.
El punto central es que una reducción temporal del déficit no garantiza por sí misma una disminución duradera de la deuda. El FMI ya había planteado en su consulta de 2025 que México necesitaba una consolidación más ambiciosa y anticipada para evitar un aumento gradual de la deuda pública y crear margen de respuesta ante nuevos choques. En esa evaluación recomendó movilizar ingresos mediante mejoras administrativas y cambios en la política tributaria, al tiempo que se protegieran el gasto social y la inversión productiva.
Existe además una precisión importante para la lectura pública del anuncio: al 4 de octubre de 2026, la ficha oficial del FMI sobre México todavía identifica como última consulta del Directorio Ejecutivo la correspondiente a 2025. Por ello, las conclusiones de la revisión de 2026 deben presentarse como el diagnóstico difundido tras la misión y por las autoridades mexicanas, no como un nuevo comunicado formal del Directorio Ejecutivo mientras ese documento no sea publicado por el Fondo.
Las cifras de Hacienda: mejor desempeño, pero con matices
Los datos de la SHCP al cierre de junio respaldan parte del diagnóstico favorable. En el primer semestre de 2026, el déficit presupuestario fue 358 mil millones de pesos menor al programa y el balance primario registró un superávit de 115 mil millones de pesos, frente al déficit previsto. Los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se mantuvieron en línea con las metas aprobadas por el Congreso.
La recaudación tributaria creció 0.4% real anual. El resultado fue desigual: el IVA aumentó 10.6% real y superó en 100 mil millones de pesos el monto calendarizado; el IEPS creció 5.7% y los impuestos vinculados con importaciones avanzaron 6.4%. En contraste, la captación del ISR disminuyó, una señal de que el desempeño tributario no depende únicamente de una base permanente de ingresos, sino también del consumo, las operaciones aduaneras, el tipo de cambio y algunos efectos de comparación.
El dato de deuda también exige contexto. Hacienda reportó que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubicó en 51% del PIB, mientras que la deuda neta del Gobierno federal representó 47.8%. La dependencia considera sostenible esa trayectoria y destaca que el portafolio está concentrado en moneda nacional, a tasa fija y con vencimientos largos. Esa composición reduce la exposición a movimientos bruscos del tipo de cambio y a riesgos de refinanciamiento, pero no elimina el costo presupuestario de pagar intereses.
Durante el semestre, el costo financiero disminuyó 4.8% real anual y quedó 111 mil millones de pesos por debajo de lo programado. Parte del resultado se explicó por la apreciación cambiaria y por operaciones de refinanciamiento. La mejoría es relevante, aunque no debe confundirse con una reducción estructural de las obligaciones: un repunte de las tasas internacionales, una depreciación del peso o mayores necesidades de financiamiento volverían a presionar este componente del gasto.
Qué significa la consolidación fiscal para el Paquete Económico 2027
El Paquete Económico 2027 plantea que los RFSP se ubiquen en 3.9% del PIB, 1.8 puntos porcentuales por debajo del nivel observado en 2024. Hacienda también proyecta ingresos tributarios equivalentes a 15.9% del PIB, un máximo histórico, sin crear nuevos impuestos generales. La estrategia depende de mejorar el cumplimiento, combatir la evasión y las empresas que facturan operaciones simuladas, fortalecer la vigilancia aduanera y hacer más eficiente la administración tributaria.
La meta tiene una ventaja política y económica: busca que el ajuste provenga principalmente de mayores ingresos y no de una reducción abrupta del gasto social o de la inversión. El Gobierno federal plantea aumentos reales para educación, ciencia, salud y seguridad, además de incrementos superiores a la inflación para los Programas para el Bienestar. También prevé una inversión física presupuestaria de 2.6% del PIB y una inversión pública y mixta de 5.7 billones de pesos entre 2026 y 2030.
El riesgo está en la ejecución. Si la recaudación no alcanza las metas, el Gobierno tendría que elegir entre ampliar el endeudamiento, recortar partidas no prioritarias o posponer proyectos. La experiencia del primer semestre muestra que el IVA puede compensar parte de la debilidad del ISR, pero también que los ingresos asociados a importaciones son sensibles al tipo de cambio y que los ingresos petroleros dependen de precios internacionales y de la situación financiera de Pemex.
Para la Ciudad de México, el debate no es abstracto. Una consolidación ordenada puede preservar recursos para transporte, agua, salud, educación, seguridad e infraestructura urbana. Pero un ajuste mal diseñado podría ralentizar obras, limitar transferencias a entidades y municipios o elevar la competencia por recursos federales. Hacienda reportó que las participaciones a estados y municipios disminuyeron 3.6% real anual durante el primer semestre, en línea con una menor recaudación federal participable.
La prueba será convertir el reconocimiento en una tendencia
El FMI y Hacienda coinciden en que México conserva fortalezas financieras y que la reducción del déficit debe continuar de forma gradual. La diferencia está en el grado de exigencia: mientras el Gobierno defiende una ruta compatible con inversión y bienestar, el Fondo insiste en que la trayectoria debe ser suficientemente firme para estabilizar la deuda y generar espacio frente a posibles choques.
Por eso, el indicador clave no será únicamente si el déficit de 2027 queda por debajo del de 2026. También habrá que observar si el aumento de ingresos es permanente, si el gasto financiero deja de desplazar inversión, si Pemex reduce sus riesgos para las finanzas públicas y si el crecimiento económico supera el escenario moderado previsto.
El reconocimiento internacional ofrece un respaldo, pero también eleva el estándar de evaluación. Para que la consolidación fiscal sea creíble, México deberá demostrar que puede recaudar más sin frenar el consumo y la inversión, proteger programas sociales sin volver rígido todo el presupuesto y reducir las necesidades de financiamiento sin sacrificar infraestructura. Ese será el verdadero examen del Paquete Económico 2027.
Fuentes consultadas
- Secretaría de Hacienda y Crédito Público, informe sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública al segundo trimestre de 2026.
- Secretaría de Hacienda y Crédito Público, entrega del Paquete Económico 2027.
- Fondo Monetario Internacional, conclusión de la Consulta del Artículo IV de México correspondiente a 2025.
- FMI, ficha oficial de México y registro de consultas del Artículo IV.
- El Financiero, reporte sobre las conclusiones difundidas tras la revisión de 2026.
