La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) publicó el 7 de octubre de 2026 en el Diario Oficial de la Federación la convocatoria y las bases de la Licitación Pública CRT-RRI-01-2026, con la que México busca concesionar hasta 60 MHz de espectro radioeléctrico en la banda de 2.3 GHz para redes de radiocomunicaciones inteligentes. El proceso contempla cobertura en 72 regiones industriales estratégicas del país y permitirá que empresas o personas interesadas soliciten capacidad para proyectos productivos, logísticos y tecnológicos.
La licitación no está diseñada para ampliar la telefonía móvil masiva. Su objetivo es habilitar redes privadas o especializadas para instalaciones donde se requiere mayor control sobre la conectividad, estabilidad para procesos críticos y capacidad para enlazar sensores, máquinas, vehículos, cámaras y sistemas de análisis en tiempo real.
En breve
- La CRT licitará hasta 60 MHz en la banda de 2.3 GHz para redes de radiocomunicaciones inteligentes.
- La primera fase contempla 72 regiones industriales; una segunda podría asignar polígonos específicos si queda espectro disponible.
- Las personas o empresas interesadas podrán manifestar su interés del 19 al 23 de octubre de 2026, conforme al calendario anunciado por la Comisión.
Qué está poniendo México sobre la mesa
La banda de 2.3 GHz abarca el segmento de 2300 a 2400 MHz y opera bajo una configuración de duplexación por división de tiempo, conocida como TDD. En términos prácticos, se trata de una porción del espectro que puede utilizarse para redes de banda ancha inalámbrica con capacidad para transportar datos de manera bidireccional.
El Programa Anual de Uso y Aprovechamiento de Bandas de Frecuencias 2026 ya había identificado esa banda como disponible para redes de radiocomunicaciones inteligentes, tanto para esquemas comerciales como para instalaciones de uso privado. El programa también estableció que la cobertura podría definirse mediante polígonos u otras unidades determinadas por la Comisión.
La convocatoria publicada ahora convierte esa previsión regulatoria en un procedimiento concreto. La CRT informó que la primera etapa ofrecerá cobertura en 72 regiones industriales estratégicas para proyectos de alcance regional. Si después de esa fase permanece capacidad sin asignar, se abriría una segunda etapa para atender zonas delimitadas de acuerdo con las dimensiones y necesidades operativas de los participantes.
Este diseño puede ser relevante para una empresa que no necesita cubrir un estado completo, sino una planta, un puerto, una mina, un corredor logístico o un parque industrial. La posibilidad de solicitar áreas más acotadas puede reducir el desperdicio de espectro y evitar que los proyectos tengan que pagar por una cobertura mayor a la que realmente utilizan.
Quiénes podrían participar
La CRT señaló que las empresas o personas interesadas podrán presentar una manifestación de interés en el periodo previsto. Después, las bases deberán determinar los requisitos jurídicos, administrativos, técnicos y económicos que deberán acreditar quienes busquen avanzar en el procedimiento.
El universo potencial no se limita a los operadores tradicionales de telefonía. Podrían encontrar una oportunidad los proveedores de infraestructura inalámbrica, integradores de tecnología, empresas especializadas en redes privadas, administradores de parques industriales y compañías que busquen ofrecer conectividad como parte de una solución productiva más amplia.
También pueden tener interés las propias empresas manufactureras, mineras, energéticas, logísticas o agroindustriales. Sin embargo, participar directamente no significa que cada compañía vaya a operar por sí misma una red nacional. La utilidad del esquema dependerá de si las bases permiten modelos flexibles, alianzas, consorcios o servicios de provisión de capacidad para terceros.
Para los participantes, el primer filtro será revisar con precisión las reglas sobre elegibilidad, acumulación de espectro, cobertura, garantías, contraprestaciones, obligaciones de despliegue y compatibilidad con otras concesiones existentes. En un proceso de este tipo, el costo no se limita al pago por la frecuencia: también incluye radios, antenas, fibra, energía, seguridad informática, mantenimiento y personal especializado.
De la fábrica al puerto: dónde puede tener impacto
Las redes privadas pueden ser útiles en operaciones donde una interrupción de conectividad genera pérdidas, riesgos de seguridad o paros de producción. En una planta manufacturera, por ejemplo, podrían enlazar robots, sensores de calidad, sistemas de inventario y vehículos autónomos. En un centro logístico, permitirían coordinar patios, grúas, cámaras y rutas internas.
En minería, una red controlada dentro de una operación puede apoyar el monitoreo remoto, la comunicación de maquinaria y la gestión de trabajadores en zonas de difícil acceso. En puertos y complejos energéticos, la conectividad puede integrarse con sistemas de vigilancia, mantenimiento predictivo y control operativo.
La agroindustria también podría beneficiarse en instalaciones extensas, especialmente cuando se requiere conectar sensores de humedad, estaciones meteorológicas, sistemas de riego y maquinaria. El beneficio, sin embargo, no aparecerá por el solo hecho de asignar frecuencias. Será necesario que exista inversión en equipos compatibles, capacitación y modelos de negocio capaces de llevar estas soluciones a empresas medianas.
El cambio frente al plan consultado
Uno de los elementos que merece atención es la diferencia entre la propuesta sometida a consulta pública y la convocatoria definitiva. En julio, la CRT explicó que el proyecto contemplaba hasta 40 MHz en la parte alta de la banda de 2.3 GHz. La convocatoria anunciada en octubre eleva la disponibilidad hasta 60 MHz.
El aumento amplía la capacidad potencial para atender proyectos y puede permitir una mayor separación entre redes dentro de una misma región. También puede favorecer aplicaciones que demandan más ancho de banda, como video analítico, robótica avanzada o procesamiento de datos en tiempo real.
Al mismo tiempo, una oferta mayor no garantiza por sí misma una participación más amplia. Si las contraprestaciones, garantías o requisitos técnicos son demasiado elevados, las pequeñas y medianas empresas podrían quedar fuera, aunque exista espectro disponible. Por eso será importante observar cuántos interesados presentan manifestación de interés y cuántos logran superar la etapa de acreditación.
Los riesgos: concentración, costos y cobertura efectiva
El primer riesgo es la concentración. Si pocos operadores o integradores adquieren la mayor parte de la capacidad, las redes privadas podrían convertirse en un mercado cerrado, con precios altos para los usuarios industriales y poca diversidad de proveedores regionales.
El segundo es el costo total de despliegue. La banda puede estar disponible, pero una red industrial requiere infraestructura física y servicios de soporte. En regiones alejadas de los grandes corredores manufactureros, la falta de fibra, electricidad confiable o personal técnico puede retrasar los proyectos y ampliar la brecha entre zonas desarrolladas y regiones con menor conectividad.
El tercero es la cobertura real. Una autorización sobre el papel no equivale a una red operativa. La CRT y los participantes deberán vigilar que los polígonos adjudicados se traduzcan en capacidad disponible, calidad de servicio y continuidad para las actividades productivas que justificaron la asignación.
También habrá que seguir las reglas de ciberseguridad y protección de datos. Una red que controla maquinaria, transporte o sistemas energéticos debe contar con mecanismos para evitar accesos no autorizados, interrupciones y ataques contra equipos conectados.
Qué sigue para las empresas
El siguiente paso para los interesados será estudiar las bases completas y preparar la manifestación de interés dentro del plazo del 19 al 23 de octubre de 2026. Las compañías deberán definir si buscan una cobertura regional, un polígono específico o una alianza con un proveedor tecnológico.
Para los parques industriales y gobiernos locales, la convocatoria abre la posibilidad de incorporar conectividad especializada como parte de su oferta de infraestructura. Para las empresas, el reto será demostrar que una red privada puede traducirse en menos paros, mayor seguridad, mejor trazabilidad y productividad medible.
La licitación de espectro para redes inteligentes en México marca un cambio de enfoque: el recurso radioeléctrico deja de pensarse únicamente como soporte para teléfonos móviles y comienza a vincularse de manera directa con fábricas, puertos, minas, centros logísticos y complejos energéticos. Su resultado se medirá menos por el número de megahercios adjudicados que por la cantidad de proyectos que logren operar de forma sostenible y competitiva.
Fuentes consultadas
- Diario Oficial de la Federación, convocatoria y bases de la Licitación CRT-RRI-01-2026, 7 de octubre de 2026.
- Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, comunicado sobre la licitación de redes inteligentes, 4 de octubre de 2026.
- Diario Oficial de la Federación, Programa Anual de Uso y Aprovechamiento de Bandas de Frecuencias 2026.
- Imagen Radio, detalles sobre regiones, fases y calendario de manifestación de interés, 6 de octubre de 2026.
