La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR) propuso el 6 de septiembre de 2026, en la Ciudad de México, una agenda conjunta con la Asociación de Bancos de México (ABM) para reducir el costo que enfrentan los negocios familiares al aceptar tarjetas y otros pagos digitales. La organización empresarial reconoció que las tasas de 4.50% y 5.39% mencionadas en días previos corresponden a máximos observados, no al promedio general del mercado, pero sostuvo que el costo efectivo sigue siendo una barrera para las micro y pequeñas empresas.
El nuevo planteamiento busca llevar la conversación de una disputa sobre cifras aisladas a una medición más precisa: cuánto paga realmente cada comercio por cobrar con medios electrónicos. Ese monto puede cambiar según el giro, el volumen de ventas, el tipo de tarjeta, el proveedor de la terminal y las condiciones comerciales contratadas.
En breve
- CONCANACO SERVYTUR pidió trabajar con la ABM, autoridades y otros participantes del sistema de pagos para reducir las barreras de acceso.
- Las tasas de 4.50% y 5.39% fueron identificadas como máximos observados en determinados segmentos, no como promedios nacionales.
- El reto inmediato será construir información comparable y definir si la solución puede lograrse mediante competencia y transparencia o si requiere ajustes regulatorios.
La diferencia entre una tasa máxima y el costo que paga un comercio
En los pagos con tarjeta, la tasa de descuento es la comisión que el comercio paga a la institución o empresa que le permite aceptar la operación. Generalmente se expresa como un porcentaje del monto cobrado. Si una tienda recibe una venta de 1,000 pesos y su tasa efectiva es de 3%, el costo directo asociado sería de aproximadamente 30 pesos, antes de considerar otros cargos fijos, renta de la terminal, impuestos o condiciones específicas del contrato.
Una tasa máxima sirve para mostrar el extremo superior observado dentro de un giro o conjunto de proveedores, pero no describe lo que paga la mayoría de los establecimientos. Un promedio ponderado, en cambio, asigna mayor peso a las operaciones de mayor monto y puede ocultar la situación de un negocio pequeño que procesa pocas ventas y tiene menor capacidad de negociación. El costo efectivo es todavía más concreto: refleja las condiciones de la cuenta y el proveedor que utiliza cada comercio.
El Banco de México publica comparativos de tasas de descuento promedio, mínimas y máximas por giro, además de información por institución. En su información disponible a julio de 2026, la autoridad advierte que los datos provienen de los propios bancos y pueden estar sujetos a modificaciones o correcciones. Esta metodología es útil para comparar, pero no sustituye una revisión de los contratos que enfrentan las unidades económicas más pequeñas.
La precisión importa porque las cifras difundidas durante la discusión no necesariamente describen el mismo universo. En su comunicado del 6 de septiembre, CONCANACO SERVYTUR señaló que la ABM reportó una tasa de descuento promedio ponderada de 2.15% para crédito y 1.72% para débito a septiembre de 2025. En contraste, datos citados en la conferencia empresarial ubicaron el promedio de comercios minoristas en 2.94% para crédito y 2.77% para débito, con máximos de hasta 4.50% en comercio minorista y 5.39% en restaurantes.
La diferencia puede estar relacionada con el universo analizado, el giro, la ponderación por monto y la inclusión de distintos tipos de adquirentes o agregadores. Por eso, el siguiente paso no debería ser elegir una cifra como definitiva, sino publicar una clasificación que permita a un comercio saber qué comisión es comparable con su propia operación.
El diagnóstico de FINABIEN apunta a una barrera distinta a la infraestructura
El planteamiento empresarial coincide con un diagnóstico presentado por Financiera para el Bienestar (FINABIEN), elaborado a partir de entrevistas con 894 unidades económicas en más de 30 estados. De acuerdo con los datos divulgados durante la conferencia del 2 de septiembre, 94% de los comercios familiares contaba con teléfono inteligente y 87.9% tenía conexión a internet. Sin embargo, 95% utilizaba el efectivo como medio principal y solo 47.6% aceptaba pagos con tarjeta.
La lectura central del estudio es que el problema no se limita a la falta de dispositivos o conectividad. Las comisiones, los requisitos de acceso y el impacto sobre márgenes reducidos pueden desincentivar la adopción incluso cuando el negocio ya dispone de la tecnología básica.
Para una miscelánea, un puesto de alimentos, una estética o un pequeño restaurante, una comisión porcentual puede pesar más que para una cadena con grandes volúmenes de venta. También cambia el efecto si la operación se realiza con tarjeta de crédito, débito o mediante una solución de pago de un agregador. En términos prácticos, el mismo porcentaje no representa el mismo problema para todos los negocios.
FINABIEN planteó que una comisión inferior a 2% podría facilitar una adopción más amplia, aunque esa referencia debe entenderse como una propuesta de política pública y no como una tarifa vigente para todo el mercado. También se reportó que algunas promociones fintech ofrecen comisiones cercanas a 0.89%, pero bajo condiciones temporales o con requisitos fiscales determinados.
¿Qué puede resolverse sin cambiar la regulación?
Una parte de la agenda podría avanzar mediante medidas de mercado. Entre ellas están la publicación de tarifas comparables, contratos más claros, desglose de comisiones, reducción de cargos fijos, mayor competencia entre proveedores y productos diseñados para negocios de bajo volumen. Estas acciones no necesariamente requieren modificar una ley, aunque sí demandan coordinación y supervisión.
La transparencia también tendría que incluir el costo total de aceptar pagos, no solo la tasa porcentual. Un comercio debería poder identificar cuánto paga por la tasa de descuento, cuánto corresponde a cuotas de intercambio, si existe una renta mensual, qué penalizaciones aplican y cuánto tarda en recibir el dinero. Sin ese desglose, comparar una oferta bancaria con una de un agregador puede resultar engañoso.
En cambio, establecer límites generales a las cuotas de intercambio, imponer tarifas preferenciales obligatorias o modificar las reglas de operación de las redes de pago podría requerir decisiones de autoridades como Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, además de una revisión del marco aplicable a las redes de medios de disposición. La necesidad exacta dependerá del mecanismo que se elija y de si se busca una intervención general o un esquema focalizado para micro y pequeñas empresas.
La experiencia internacional citada por CONCANACO SERVYTUR ofrece referencias, pero no una fórmula automática para México. La Unión Europea tiene límites a ciertas cuotas de intercambio; Corea del Sur aplica condiciones preferenciales para pequeños establecimientos, y Australia ha desarrollado esquemas de transparencia y monitoreo. Cada modelo opera dentro de sistemas regulatorios y de pagos distintos, por lo que su traslado exigiría evaluar competencia, costos, seguridad y acceso fiscal.
El papel de los agregadores y la pregunta que falta responder
La discusión tampoco se limita a los bancos. CONCANACO SERVYTUR señaló que alrededor de 81 de cada 100 terminales punto de venta correspondían, a junio de 2025, a agregadores y adquirentes no bancarios. Esto significa que cualquier solución tendría que incorporar a las empresas fintech y a otros intermediarios que ofrecen lectores, enlaces de pago o herramientas integradas a aplicaciones.
Para los comercios de la Ciudad de México, donde conviven grandes cadenas, restaurantes, mercados, servicios personales y negocios familiares, una tarifa diferenciada podría tener efectos muy distintos. Un esquema basado solo en el tamaño declarado del negocio podría dejar fuera a establecimientos informales o con alta estacionalidad; uno basado únicamente en el volumen podría beneficiar a quienes concentran muchas operaciones, pero no necesariamente a quienes tienen márgenes más estrechos.
Hasta el 6 de septiembre de 2026, el comunicado de CONCANACO SERVYTUR no establece un calendario público para la mesa técnica ni una meta cuantificable de reducción. Tampoco precisa si la ABM ya aceptó una ruta de trabajo con fechas, responsables y entregables. Esa será una de las preguntas centrales para evaluar si el diálogo produce cambios concretos o se queda en una declaración de coincidencias.
El resultado más útil para los negocios sería una medición segmentada y verificable: cuánto paga una tienda de abarrotes, un restaurante, un comercio de ropa o un prestador de servicios según su volumen, tipo de tarjeta y proveedor. Con esa información, la competencia podría presionar a la baja donde sea posible y las autoridades tendrían mejores elementos para decidir si hace falta intervenir.
Fuentes consultadas
- CONCANACO SERVYTUR: propuesta de agenda conjunta con la ABM, 6 de septiembre de 2026.
- Banco de México: tasas de descuento que pagan los comercios por aceptar tarjetas, información vigente a julio de 2026.
- Banco de México: informe con tasas de descuento promedio ponderadas a septiembre de 2025.
- El Economista: propuesta de tarifas diferenciadas y datos sobre tasas por giro, 2 de septiembre de 2026.
- La Jornada: resultados del diagnóstico presentado por FINABIEN, 2 de septiembre de 2026.
